domingo, julio 09, 2006

extracto del diario de un estudiante de arquitectura


Para analizar, pensar, reflexionar y admirar estos trabajos, aprender en cabeza ajena. No sólo lo malo, sino también lo bueno, de hecho, en vez de fijarme en el punto negro del centro de la hoja, concentrarme en el resto del espacio en blanco… así calificaría, o mejor dicho, describiría este ejercicio.

Analizando obras y vidas de estos arquitectos, todos ganadores del Pritzker, me di cuenta que no solamente sus obras perduran físicamente por ser una obra de arte, sino de algo mucho más importante: su vida, es su mayor obra de arte. Y así logran inmortalizarse por medio de impresionantes formas de pensar y de fundamentar sus proyectos.

Obviamente, algunos arquitectos realmente me fascinaron. Ninguno me disgustó, pero de los quince, hay algunos que por distintas razones me parecen realmente impresionantes, y se expresa claramente en el transcurso de la redacción.

Comienzo con el arquitecto, graduado como Ingeniero, Luis Barragán. Sin duda un verdadero orgullo Mexicano. Él primero, puesto que tiene un alto nivel de espiritualidad, retoma cultura, raíces y colores que pueden gritar orgullosamente ¡MÉXICO! Sus espacios denotan paz, amor y armonía, que me parece están implementados cumpliendo perfectamente con su objetivo: lograr que el usuario entre al espacio, perciba texturas, colores y formas simples. Cierre los ojos, inhale profundamente y exhale lentamente mientras recuerda que está vivo, y que precisamente, su vida es una maravilla, a pesar de todos los tropiezos que pudo haber tenido.

Algo parecido me inspira Tadao Ando, pues al igual, sus obras me reflejan mucha paz, así como la Iglesia de Bagsvaerd de Jorn Utzon, arquitecto del cual yo hablé. Este personaje, hace cosas muy interesantes: maneja formas anormales, que me atrevería a juzgar como caprichosas, refiriéndome a que son realmente interesantes y con gran significado. Caprichosas y orgullosas, porque Utzon ha demostrado al mundo que no estaba equivocado. Que esas conchas pueden permanecer de pie. Que la entrada de luz y cómo baña ésta los techos curvos de la Iglesia, es mágica…

… Mágica como esa sensación, que me han explicado varias veces, de admirar el exterior del Guggenheim de Bilbao, entrar y quedar asombrado del espectáculo. De igual manera, formas anormales, danzantes y accidentales, que nos ha hecho favor de crear el grandioso Frank Gehry y que me dicen que la arquitectura influye hasta casi estar viva.

De Christian de Potzampark, me impresionó la idea de crear centros de arte con su propio y distintivo arte: su compleja arquitectura. Y es que cada uno, con sus diversos talentos, tiene su sello artístico, como los bocetos de Alvaro Siza, cuya postura filosófica de sencillez y modestia, me parece de lo más atinada, pues creo que son parte fundamental de la belleza.

Otros se valen de la tecnología para crear edificios útiles y excitantes, como Thom Mayne y su firma Morphosis, así como las interesantes e innovadoras propuestas de Herzog & de Meuron. Por su parte, Rafael Moneo utiliza la historia y la reinterpreta plasmándola en sus muros, a veces elegantemente sólidos o increíblemente iluminados, como el Auditorio del Kursaal.

En cuanto a Zaha Hadid y Rem Koolhaas, ambos fundamentan profundamente lo que hacen, saliéndose completamente de lo cotidiano sin ningún riesgo. Por ejemplo: los maniquís de Prada y las formas exuberantes de la Vitra Fire Station.

Hans Hollein y sus atrevidos pero armoniosos contrastes con el contexto, logran recordarme la importancia de éste, ya sea arquitectónico-histórico o natural, como es utilizado y respetado a la excelencia por Glenn Murcutt y sus innumerables casa que forman parte del paisaje natural. Por último, Richard Meier, quien con el blanco, me inspira paz y vida, contemporaneidad y espacio.

Todos ellos, que alguna vez estuvieron estudiando y desarrollando proyectos e investigaciones que los han llevado hasta donde están… y me pregunto: ¿hasta dónde quiero llegar yo? ¿Dejarme atrapar por la fama? O recorrer poco a poco el camino para hacer arquitectura viva, llena de sentimientos y beneficios a los usuarios…

AIVL