jueves, abril 14, 2005

Crónica de una misión: El árbol

Era ya domingo 27 de marzo, los jóvenes veníamos de regreso, habíamos pasado una de las mejores, si no es que la mejor semana de lo que va del año. En una pequeña caravana, formada por una camioneta y por un carro, atravesábamos la sierra, para llegar a nuestro destino final, Santiago de Querétaro.

Pasábamos por Pinal de Amoles, un lugar hermoso, lleno de pinos, oyameles, tonalidades marrón, tonalidades verdes, un bosque verdaderamente hermoso. A la salida del pueblo, decidimos parar y tomar un descanso. Fue entonces cuando acordé lo sucedido hace media hora: Un hermoso árbol, me había saludado, mientras nosotros pasábamos a su lado. Me invitó a que lo escuchara, a él y a sus otros árboles hermanos pero en ese momento nos era imposible detenernos, pues no había acotamiento. Pero en aquél paradero, un hermoso Oyamel de unos 7 metros de altura, dirigió su mirada hacia mí. Vi sus ojos húmedos y logré entrar en sintonía con él.

Apenas lo saludé y me felicitó, pues dijo que éramos unos jóvenes que realmente vivíamos, que nuestra vida tiene un sentido: Vivir como Jesús.
- Pero aún les falta mucho- me dijo. –Vivieron una Semana Santa increíble. Dios Nuestro Señor, está infinitamente agradecido con ustedes. Sus intenciones han sido escuchadas, sus corazones han sido tocados. Jesús los tomó de la mano, habló cuando ustedes hablaron, lloró cuando lloraron, rió cuando rieron y sintió lo que sintieron, esa magia, ése algo que sólo se siente cuando los seres de la creación estamos tan cerca de Dios. Han visto a Jesús en las miradas de aquellas personas que los recibieron calurosamente. - me decía el árbol.

Yo, con la mirada perdida, recordaba cada bello momento de la semana y le di gracias a Dios por dejarme vivirlo, cuando la voz de aquel Oyamel volvió hacia mí.
- Pero esto no se acaba aquí, les falta mucho por hacer. Esto, fue tarea fácil, la gente, fácilmente les escuchó, abrió las puertas de sus casas. Aquí, la gente vive “bien”, sin prisas, sin tantos vicios, sin todas aquellas porquerías que los citadinos ambiciosos han creado para alejar al hombre de su maravilloso creador. El cigarro, el alcohol, o peor aún, las drogas, o cosas más inmediatas, los programas huecos y turbios que pasan por la radio y la televisión. Cuando lleguen a su ciudad, no olviden lo vivido aquí- y empezaron a escurrir grandes lágrimas de aquel maravilloso ser. Me tomó las manos, miró al cielo y llorando pidió a Dios Nuestro Señor que no nos desviáramos, que tomemos de la mano a más gente y que los ayudemos a llegar a Él. Continuaba llorando, y su llanto me fue contagiado. – Dios está con ustedes y ustedes están con Dios. ¿Qué más quieren? Tienen todo para triunfar.- completamente estremecido, y con la voz quebrada, prometí a mi amigo no fallarle.

Entonces, lentamente, mi alma se desvaneció. Mis ojos habían mirado más allá de lo que siempre ven y pude comprender aquella admiración que sentía por Jesús, el maestro. Me acordé que el martes pasado había visto la Pasión de Cristo (el filme dirigido por Mel Gibson). Fue maravilloso. Recordé la admiración que me inspiró Jesús, cuando después de recibir tantos azotes, logra ponerse de pie, demostrándonos que la fortaleza física de un hombre acaba hasta que le llega la muerte al mismo. También tenía presente la mirada de Don Octaviano, sin duda alguna, la persona que más tocó mi corazón. Su mirada era muy parecida a la de Jesús. Reflejaba dolor, tristeza, coraje, ganas de vivir, sufrimiento, amor.

Don Octaviano, vive en la última casa del pueblo. Vive a poco más de media hora a pie de la Iglesia. El lunes, me tocó visitarlo. Verlo venir a abrirnos la puerta con una mirada de quien no cabe de alegría. ¡Los misioneros lo estaban visitando! Y con una eterna sonrisa que maquillaba todo ese dolor interno, nos recibió, nos invitó una soda y nos dispusimos a platicar. Fue grande nuestra sorpresa al hacernos saber que se le dificultaría asistir a las actividades organizadas debido a una hernia que tiene poco de haberse reventado. Pero fue mucho mayor nuestra sorpresa al verlo el martes, el miércoles y demás días en las actividades. Pero la satisfacción total llegó cuando el sábado, o más bien domingo como a la 1 a.m., al acabarse la misa, la gente, en forma de agradecimiento nos aplaudió, pero la forma en la que Don Octaviano aplaudía era especial: nuevamente su mirada me cautivó y la virtuosidad y entusiasmo con las que agitaba sus manos para aplaudir, me hicieron caer en la cuenta que vale la pena entregarse a alguien, abrir nuestro corazón y prestarnos para oír y secar esas lágrimas que muchas veces no tienen quien las seque. Son esas pequeñas y maravillosas señales que me indican que voy por buen camino, pero que falta mucho por recorrer y que debo seguir haciendo el bien a más gente, tratando de preocuparnos por el prójimo y tenderle la mano. Fue entonces cuando recordé dos grandes frases del Maestro: “He venido a servir, no a ser servido” y la más maravillosa, “No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. El árbol sabía todo lo que estaba pensando en ese momento y volvió a dirigirme palabra – Tu lo has dicho, “No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”- y miró al cielo para pronunciar las siguientes palabras – Él murió con los brazos abiertos, murió por amor, para salvarte, te entregó lo más valioso, su vida, su cuerpo, su alma – y me preguntó - ¿Qué más quieres? ¡No te puedes quedar con los brazos cruzados! Sigue así querido hombre. Sé feliz. - y conectando su mirada con la mía y dirigiendo sus palabras hacia mi corazón, me dijo - Dios te Bendiga.

Mi alma en un estado completo de paz comprendió un poco más el sentido de su vida y ahora está tratando de vivir con amor al máximo.

Y así fue como el regreso de la misión me hizo caer en cuenta que estaba vivo. Así fue como un árbol misteriosamente se desahogó conmigo y me pidió de favor que lo ayudáramos. Ya sabemos que Jesús, murió con los brazos abiertos, por amor, para salvarnos, que nos dio lo más valioso que tenía: su vida… ¿Nos vamos a quedar con los brazos cruzados?

Dios los Bendiga.

The Man Who

7 Comments:

Anonymous the man who said...

eiii ke a vido... se me habia olvidado decir jajaja (presumir) que el esto que acaban de leer fue publicado en el boletín parroquial de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Santiago de Querétaro... y lo escribio su seguro servidor...
the man who

12:09 PM  
Anonymous Anónimo said...

aurelio!!! dejame decirte un cosa... éste ha sido el MEJOR post q he leído aki... todo, absolutamente todo lo q leí me llegó directo al corazon... me hiciste recordar demasiadas cosas, demasiados momentos vividos... no solo en misiones, sino en la vida cotidiana... esa frase... "no hay amor mas grande que el dar la vida por sus amigos" ¡esa frase fue mi frase mental en misiones! a nadie se la dije (nose porque) pero la tenía muy presente... era mi inspiración en lo que fue mi primer misión... esa y la de "dar sin esperar algo a cambio" esas fueron mi cimiento, lo que me daba fuerzas y ganas de luchar por lo que quiero, por lo q quieria en misiones... mi pueblo era un pueblo evangelista... la vdd si estuvo muy muy dificil la misión... pero gracias a la ayuda de Dios, cada día teníamos cada vez mas y mas respuesta de la gente del pueblo... nunca se me va a olvidar el dia del viacrusis... ese día, la gente q nos acompañó realmente sintió y captó el mensaje... y mas los niños... me conmovió tanto ver a los niños llorar porque estaban crucificando a Jesus... las señoras... todos! a mi ese dia me encantó!
en vdd siento q mi frate cumplió la misión, nos entregamos a ella, dimos todo lo q pudimos dar y el dia final teníamos con nosotros a todo el pueblo, apoyándonos...
voy a decir una frase que un cofraterno me dijo... "misiones es sólo un paréntesis en nuestras vidas, y debemos lograr que este paréntesis dure para siempre" yo si quiero vivir una misión dia con dia, quiero llegar a los corazones de cada persona que me rodea, sentir que he dejado algo en sus vidas... sentir q realmente mi vida no ha sido en vano... quiero encontrar la razon por la q estoy viva, por la q estoy aki... ojala q dia con dia lo logre...
chikio! te extraño mucho! jeje y dejame decirte que realmente escribes muy muy bonito! me llegó al corazon tu post =)
ya sabes q siempre q necesites algo aki estaré oks? cuentas conmigo para lo q se te ofrezca!
te quiero mucho!!!
cuidate!
bye

atte:
mars!

2:29 PM  
Anonymous Anónimo said...

AUrelindoo!!.. nomabree.. pss namas te kiero decir ke te extraño mil y ke te kieroo un choroo!!.. eres un niño unicoo ya regresaa!!.. te mando un abrazo y un besoo RacHELL!!!

4:03 PM  
Anonymous anat said...

aureliooo... e de decirte k me habias comentado k escribias algo y k lo subirias pero jamas mencionaste k seria hermoso leerlo.. k el mensaje k nos da es una mensaje para todo misionero y futuro misioneroo k no importa donde vayas de misiones la mision es la misma... vivir como jesus sentir como el.. darnos cuenta k no esta pintadoo k dia a dia esta vivo en nuestros corazones... a veces es deprimente k te des cuenta de las cosas cuando te las dice un arbol.. pork simplemente estan frente a ti... pero una mision es una mision... y yo le doy gracias a dios pork por fin lo escuche y segui akel llamado k me hizo hace años atras!!... aurelioo te kierooo muchoo te extrañoo... me has escuchadoo dado la mano y tu hombro.. y eso lo aprecio muchoo.. aurelio te kiero ver... eres un amigo admirable como pokos... cuidate muchooo!! aki te estare esperandoo atte: anat

7:20 PM  
Anonymous Ivan said...

Karnal:
Definitivamente, tu post va lidereando ... me gusto un chingo, siguele asi para que la pagina nunca muera!! ... jaja sobress ..
atte.
Ivan "osos"

1:53 PM  
Anonymous Anónimo said...

auri.. se me hace que fuiste afortunado de poder hablar con un arbol. creo que eres el unico que cnozco que ha podido hacerlo, enseñame no?.. te kiero.. karen

5:40 PM  
Blogger gaby said...

esta jenial nino
no se q decir la vdd pero creo q dire lo salja en estos momentos

pues yo q tuve la oportunidad de ir y conocer, osea abia reflexionado de como Dios por aljuna rason me dio la oportunidad de ir, a darme cuenta q lo q vale n esta vida es el servicio a los demas, de como debemos desprendernos de nosotros mismos, para dejar q el nos juie.
Enserio q este don octaviano, nino, q lo conocimos un poco me iso darme cuenta q con FE todo se puede.
lo q escribiste pues me recalca q como dices DIOS murio por nosotros y es nuestra responsabilidad entrejarnos a el es decir a los demas.
sije escribiendo me tocaste mi pekeno corason
nino sije enserio q si
tqm abys

7:03 PM  

Publicar un comentario

<< Home